No hay nada mejor para después de las comidas que hacer la digestión. Al hilo de esto os contaré una historia terrible que le sucedió a la pequeña Brenca Williams y que no por ser totalmente inventada es menos real:
"Érase una vez una tecla de ordenador llamada erre. Ella (es decir, la tecla), tenía un problema que la atormentaba cada dos por tres y cada ocho tercios de nueve: no podía pronunciarse a sí misma. En varias ocasiones fue sorprendida intentando cometer suicidio mediante la ingestión de cantidades ilegales de seres humanos en vías muertas de extinción. La pobre no sabía qué hacer, así que, mediante engaños, artimañas y ermitaños obtuvo el ansiado permiso de conducir coches, autobuses y vehículos de menos de cuatrocientos años de antigüedad. Aquello le costó la vida y perdió la pensión de viudedad que regentaba. Meses más tarde no sucedió nada. Meses atrás, un ciudadano que respondía a las siglas M.E. con expresiones soeces fue condenado por cometer incesto con varias páginas del listín telefónico."
No lo creáis, no tiene ni idea de lo que dice.
domingo, 13 de enero de 2008
miércoles, 9 de enero de 2008
La cuenta atrás de la vieja
¡Chicos, chicos!
No os vais a creer lo último en el colegio. Ha sido un escándalo. Vamos, Olivier Dodot, aparta los glúteos y déjame entrar al árbol que construimos en la casa como refugio para contar estrellas, resolver crímenes y erizarnos los bronquios. Resulta que ayer mismo, o mañana, por ser más exactos, el director Lóbulo McQueen sorprendió al inspector jefe Grawson esparciendo huesos de gallo y de otros seres vivos sobre el bisoñé de la distinguida Hugette Escargot, la principal accionista del colegio.
Al verse en tal situación, Grawson permaneció quieto sin parar hasta que le alcanzó la flecha que Lóbulo conservaba en almíbar para cuando sorprendía a Grawson esparciendo huesos de gallo sobre los bisoñés de sus distinguidas amigas. La flecha, educada en las mejores universidades de su barrio, le reprendió por su acción y, tras breves minutos de incómodo silencio, declaró estar enamorada de él desde que la invitó como pareja abierta al baile de graduación de la vista.
Nadie supo que pasó después. Las noticias son confusas y, por si fuera poco, me acabo de dar cuenta de que no hay nadie en nuestro árbol-casa y que llevo hablando solo los tres días con sus diez noches que ha durado esta narración. No importa. Jamás fuisteis mis verdaderos amigos ni yo os he contado nada que no sea cierto.
No os vais a creer lo último en el colegio. Ha sido un escándalo. Vamos, Olivier Dodot, aparta los glúteos y déjame entrar al árbol que construimos en la casa como refugio para contar estrellas, resolver crímenes y erizarnos los bronquios. Resulta que ayer mismo, o mañana, por ser más exactos, el director Lóbulo McQueen sorprendió al inspector jefe Grawson esparciendo huesos de gallo y de otros seres vivos sobre el bisoñé de la distinguida Hugette Escargot, la principal accionista del colegio.
Al verse en tal situación, Grawson permaneció quieto sin parar hasta que le alcanzó la flecha que Lóbulo conservaba en almíbar para cuando sorprendía a Grawson esparciendo huesos de gallo sobre los bisoñés de sus distinguidas amigas. La flecha, educada en las mejores universidades de su barrio, le reprendió por su acción y, tras breves minutos de incómodo silencio, declaró estar enamorada de él desde que la invitó como pareja abierta al baile de graduación de la vista.
Nadie supo que pasó después. Las noticias son confusas y, por si fuera poco, me acabo de dar cuenta de que no hay nadie en nuestro árbol-casa y que llevo hablando solo los tres días con sus diez noches que ha durado esta narración. No importa. Jamás fuisteis mis verdaderos amigos ni yo os he contado nada que no sea cierto.
A fin de cuentas
Hola, muchedumbre.
Por fin han terminado las vacaciones de verano. No podía más. Han sido 19 escasas semanas y parece que fue hace 5 meses, cómo pasa el viento. En este tiempo, he tenido oportunidad de probar las célebres albóndigas nepalíes que tanto privan al pequeño Toby, el pequeño perro de la pequeña Brenca Williams, hermana mayor de Popó Chanel, la bedel de nuestro colegio, también mayor.
Pude, además, peinar a un pony, zurrir zuecos, transformar a un mequetrefe en un chisgarabís, romper aguas tres veces seguidas, adiestrar topos hermafroditas, hacer pasar a dos chihuahuas por terratenientes tlaxcaltecas, visitar una comuna Amish de la Baja Calcuta, rizarme las uñas, honrar a todos vuestros padres, nadar con ballenas, cenar con ballenas e incluso dormir con ballenas, aunque todas ellas fueran absolutamente calvas y anchas de hueso. Pero no seré yo el que lo diga.
En fin, lo normal. Como veis, mi vida no es más que un conjunto de hechos convencionales con el pelo muy limpio, y es por ello que soy el mamífero más feliz de Oklahoma. ¡Enhorabuena, Peter!
Estoy excitadísimo con la idea de volver a estar con todos vosotros, chicos. No nos veremos jamás, gracias al cielo, pero podéis contar conmigo para lo que haga falta, siempre y cuando allí se sirva comida gratis en pequeñas bandejas. Y recordad, luchad por vuestros sueños, es la única forma de que nunca se hagan realidad.
Por fin han terminado las vacaciones de verano. No podía más. Han sido 19 escasas semanas y parece que fue hace 5 meses, cómo pasa el viento. En este tiempo, he tenido oportunidad de probar las célebres albóndigas nepalíes que tanto privan al pequeño Toby, el pequeño perro de la pequeña Brenca Williams, hermana mayor de Popó Chanel, la bedel de nuestro colegio, también mayor.
Pude, además, peinar a un pony, zurrir zuecos, transformar a un mequetrefe en un chisgarabís, romper aguas tres veces seguidas, adiestrar topos hermafroditas, hacer pasar a dos chihuahuas por terratenientes tlaxcaltecas, visitar una comuna Amish de la Baja Calcuta, rizarme las uñas, honrar a todos vuestros padres, nadar con ballenas, cenar con ballenas e incluso dormir con ballenas, aunque todas ellas fueran absolutamente calvas y anchas de hueso. Pero no seré yo el que lo diga.
En fin, lo normal. Como veis, mi vida no es más que un conjunto de hechos convencionales con el pelo muy limpio, y es por ello que soy el mamífero más feliz de Oklahoma. ¡Enhorabuena, Peter!
Estoy excitadísimo con la idea de volver a estar con todos vosotros, chicos. No nos veremos jamás, gracias al cielo, pero podéis contar conmigo para lo que haga falta, siempre y cuando allí se sirva comida gratis en pequeñas bandejas. Y recordad, luchad por vuestros sueños, es la única forma de que nunca se hagan realidad.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)